
Ya no tenia fe, ya no creía en nada, era pura inercia lo que la hacia luchar por algo que no sabia describir, una búsqueda vacía de lograr su objetivo y de tantas preguntas sin respuesta.
Esa noche como tantas otras se sentó a escribir en su vieja maquina, alguna tecla fallaba de vez en cuando pero le tenia un especial cariño por ser de su padre, la luz alumbraba apenas la hoja que tenia delante y en ella germino una historia, casi sin parar sus manos tecleaban palabras para formas frases y sin darse cuenta escribió un relato que le dejo helada la sangre y leyó con sorpresa:
Nada la detendría para encontrar su destino, día tras día desperdiciaba su talento escribiendo en esa vieja maquina de su padre, sus hermosos relatos perecían en un cajón sin ser leídos ni editados, pero en ese mismo instante un relato suyo lo estaba leyendo un periodista, quizá el viento lo había llevado hasta él, sonreía había dado con algo bueno y miro para arriba encontrándose con su autora que lo miraba con cara asombrada...
Corrió a asomarse por la ventana y allí estaba mirándole un muchacho, con su relato en sus manos...
Arwen
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