
Siempre he querido hacer esta entrada y no me decidia...en honor al nombre de este blog, os voy a poner la hermosa historia de estos dos enamorados, es una historia magica de mucho amor....espero que os guste.
Resumen de la historia de Aragorn y Arwen, escrita por una Tolkendili, Sveret.
Acababa de amanecer. La Luna seguía aún en el cielo. Se distinguía entre los grandes árboles que rodeaban su hogar materno. La miraba pensativa, recordando todos sus momentos con o sin él. Recordaba el día que le conoció, en el hogar de su padre, cuando paseaban cada uno por su parte en el bosque, y él le confundió con Lúthien.
A pesar de ser mayor que él, aparentaba ser menor; y aunque eran jóvenes, cada uno había vivido ya muchos años cuando se conocieron. Él, junto a su madre, vivía en Rivendel oculto del Señor Oscuro, y de vez en cuando viajaba por la Tierra Media. Ella hacía poco que llegó allí a ver a su padre, después de vivir en las tierras natales de su madre. De repente, le apareció otro recuerdo: él le prometió amor hasta el final cuando apareció su padre, Elrond. El medio elfo, habló largo rato con el hombre, advirtiéndole que sólo conseguiría casarse con ella si recuperaba el trono que debía de heredar.
Largo tiempo pasó hasta que lo volvió a ver. Había madurado, y sin saberlo ninguno de los dos, llegaba el momento de iniciar un largo viaje, un viaje que podría no tener retorno, nadie conocía como acabaría la gran aventura.
Elessar decidió unirse a la Compañía, ya que era una oportunidad para volver a su reino y demostrar de dónde provenía su sangre, sangre numenoriana. Le prometió regresar.
Durante el largo tiempo que pasó desde que él se marchara, ella no dejó de pensar en su amor por él, y comenzó a tejer un gran estandarte, siempre pensando en él y en el día de su reencuentro. Llegó el día en el que sus hermanos debían partir al sureste, a la Tierra Oscura, al reino de Mordor, donde ayudarían a acabar con el mal, con el Señor Oscuro, con Sauron.
Mientras tanto, él recorrió gran parte de la Tierra Media, pasando por Moria, Lothlórien, Orthanc, Rohan, el Paso de los Muertos, hasta llegar a Minas Tirith, capital de su reino, Gondor, donde llegaría a tiempo para salvar la ciudad y el oeste. En ese viaje, se reencontró con viejos amigos, como Mithrandir y los hijos de Elrond, Elrohir y Elladan. Estos últimos le entregaron el estandarte elaborado por su hermana, pero él lo rehusó, rogándoles que los guardaran ellos hasta el momento oportuno, el momento de regresar a Minas Tirith como Aragorn hijo de Arathorn, heredero de Isildur, rey de Gondor.
Pasó una semana sin recibir noticias suyas. Sólo supo que él se dirigió a las puertas de Mordor para enfrentarse con el terrible ejército de Sauron, por consejo de Mithrandir, ya que así evitarían que el terrible ojo sin párpado descubriera al Portador del Anillo. Cuando pasó esa semana, supo que todo había acabado. El mal había desaparecido, el Portador consiguió llevar el Anillo hasta las entrañas de Mordor, el Monte del Destino.
En ese momento, deseaba llegar a Gondor para conocer noticias de su amado. Cuando llegó, Aragorn la estaba esperando a las puertas de Minas Tirith. A pesar de los años transcurridos desde ese día, recordaba muchos detalles de aquel día tan soñado: el cielo, totalmente azul, sin nubes oscuras, esas malditas nubes que habían ocultado el cielo durante largo tiempo. Les recibieron con trompetas y gran alegría, a pesar de las numerosas bajas que había sufrido la ciudad. Aragorn ya había sido nombrado rey, su destino se había cumplido. Elrond ya no podía hacer otra cosa mas que ceder y dejar que su hija se casara con Aragorn. En la boda, el día del Solsticio de verano del año de la caída de Sauron, hubo pocos invitados, entre los que destacaban los cuatro hobbits, Gandalf, Gimli, Legolas, Elrond, Celeborn, Galadriel, Faramir y su futura esposa Eowyn, Imrahil y Eomer, señor de los Rohirrim.
Pasaron los días, y la Compañía del Anillo se separó, para que cada miembro retornara a su país: Frodo y Samsagaz a la Comarca, acompañados de Meriadoc, nuevo soldado de la Marca, y Peregrin, soldado de Gondor; Legolas viajaría junto a Gimli hasta el Bosque Negro, donde se separarían por poco tiempo para viajar juntos por la Tierra Media; Mithrandir acompañaría a los hobbits hasta Bree; y Aragorn se quedaría junto a ella en Gondor, viajando algunas veces hasta Arnor, su otro reino.
Llegó el día en que su padre partiría hacia el oeste. Ella decidió no partir, y compartir las penas de los mortales. Fue un día triste, ninguno de los dos, padre e hija, se querían separar del otro. Pero el medio elfo debía partir, en compañía de Frodo Bolsón, Mithrandir el Istar, Celeborn y Galadriel, además de otros nobles elfos.
Pasaron los años, y dio a luz al heredero de Gondor, Elerion hijo de Aragorn.
Cuando Aragorn ya había cumplido más de 120 años, se empezó a sentir cansado. Decidió descansar en paz en la Casa de los Muertos, en Minas Tirith. Ella lloró por él, ahora conocería el dolor de los hombres, su destino”. Recordaba esto como si hubiera ocurrido hace un momento, pero habían pasado ya muchos años. Aún estaba la Luna en el cielo, a punto de ocultarse al fin.
Recordó como Galadriel, señora de Lórien, les había engañado para prepararles un encuentro en el mismo bosque donde ahora paseaba ella. Ocurrió cuando Aragorn, cansado de sus viajes a Mordor y Harad, fue al bello país de los elfos, con la intención de viajar desde allí hasta Rivendel. Galadriel lo vistió con bellos ropajes de color palta y azur, y le colocó una piedra en la frente, sujeta por un fino cordón plateado, de forma que parecía un alto señor de los elfos. Él caminó hacia ella bajo los árboles, y se fundieron en un largo y apasionado beso.
De repente, le cayeron un par de lágrimas cuando recordó el beso. Se sentó en el suelo, rodeada de un pequeño jardín de niphredil, plantas que le hacían pensar más aún en él, gran conocedor de todo tipo de plantas, árboles y seres vivos de la Tierra Media. Se reclinó sobre un mallorn, contemplando como se ocultaba la Luna.
- Es el momento- pensó. Dejó caer otra lágrima, y cerró los ojos.
Su cuerpo permaneció allí, en el jardín de Cerin Amroth, apoyado en el tronco de aquel mallorn milenario, con los ojos cerrados. Pero su alma partió hacia el oeste, hacia la Sala de Mandos.
En el lugar donde cayó la última lágrima de Undómiel, nació una bella elanor, la más bella de las flores de la Tierra Media, igual de bella que Arwen.
















































